La
persona que menos deseaba ver en ese momento, cruzó la puerta.
P:
¡¿En qué diablos estabas pensando?!
No
sabía que responder, sólo lo miraba como un cachorro asustado.
P:
¿No sabes lo peligroso que es venir a un concierto sola? MIRA TU CABEZA, pudo
haber sido peor, ¿no te das cuenta? Eres una inconsciente (nombre)
En
ese momento, toda la gente que pasaba por ahí, se quedó frente a la puerta,
observando cómo me regañaban. Kevin Sr., Denisse, mi mamá, Kevin y Joe ya
estaban ahí, viendo como la cara de mi papá pasaba del color carne al rojo y,
al parecer, del rojo al azul.
P: ¿No se te ocurrió pedirme permiso?
Tomé valor y le respondí.
-:
Si te lo pedía no me dejarías venir, y para información tuya, no vine sola
P:
Freddy no cuenta, ambos son menores de edad
-:
Tú mejor que nadie sabes porque vine sin tu permiso
DEMONIOS,
ahora pasaba del azul al verde. Realmente, creí que se convertiría en Hulk en
cualquier momento.
Y
de pronto, lo miró. Se fue acercando a él, con el propósito de “matarlo”.
-:
EL NO TUVO NADA QUE VER- hablé un tanto más fuerte. Se dio cuenta que me
molestaba su actitud.
Y
debido al golpe, sentí como mi frente palpitaba, y como el piso se comenzaba a
mover. Cuando creí que ahora sí me daría un gran golpe, un par de manos me
tomaron. Cuando abrí los ojos y vi hacia el frente, observé las reacciones de
todos: estaban muertos de nervios. Miré hacia arriba y “mi salvador” me había
evitado otro golpe, pero recordé que mi papá estaba ahí, y juraría que hubiera
preferido que me golpeara la cabeza a que él me “rescatara”.
Con
cuidado, me ayudó a levantarme.
P:
Nos vamos- giró para mirarme- ahora mismo.
Sólo
asentí y agaché la cabeza.
Ni
siquiera me dio tiempo de voltear a decirle “adiós”
Llegamos
a casa. Mis sentimientos estaban algo revueltos, porque, por un lado, estaban
tristes y, por el otro, tenían algo de derecho de sentirse enojados.
Abrí
la puerta de golpe, dispuesta a correr a mi habitación, cerrar la puerta y
ponerme a llorar como “magdalena”, pero un grito enojado me detuvo:
P:
¡¿A DÓNDE CREES QUE VAS?!
-:
Demonios- musité
P:
¿Crees que el regaño se acabó?
-:
Eso esperaba- dije, aún dándole la espalda
Me
tomó del brazo y me giró hacia él.
P:
¿Estás consciente de lo que te pudo haber pasado?
Asentí.
P:
Lo que tienes en la frente es poco a lo que te pasará si vuelves a hacer esto
Apreté
la mandíbula. Sentía como la rabia recorría mis venas. Mi cuerpo se empezó a
calentar y a calentar y exploté… DIABLOS
-:
¡¿Y POR QUÉ NO LO HACES DE UNA MALDITA VEZ?!
Y
mi mejilla pasó del color carne al color rojo. Me ardía y me dolía. Pero nada
me dolía más que el hombre que hasta ese momento amaba más, me hubiera
levantado la mano. Me ardía y me dolía el corazón.
M:
¡Mariano!- gritaba mi mamá con desesperación
Las
lágrimas comenzaron a salir y a los pocos segundos, mis mejillas estaban
completamente húmedas.
Cuando
se dio cuenta de lo que había hecho, abrió los ojos como platos y se llevó la
mano a la boca.
P:
Hija yo…
-:
Te odio… te odio, papá- y corrí escaleras arriba, hacia mi habitación.
Ya no le di tiempo de decir nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario