sábado, 13 de junio de 2015

Nick Jonas y Tú - Cap. 16 "Pesadillas"

++ Sabía que soñaba.
Las imágenes no eran claras, podía ver colores y algunas formas, pero nada era preciso.
Dos sombras se acercaban a mí, estaba segura de que reían del estado en el que me encontraba: atontada, débil, sin una clara idea de lo que pasaba a mi alrededor. Me tocaban y yo intentaba defenderme, pero mi inutilidad no me lo permitía. Creo que lloraba y les rogaba que pararan, pero sólo logré que se burlaran más. Quise gritar, pero mi garganta no respondía. Tuve que ¿dejarme llevar?, no tenía otra opción. Mi cuerpo no reaccionaba. Volví a dormir.
Cuando desperté, estaba sentada, gritaba y lloraba, hiperventilaba. Mi mamá me abrazaba, me miraba con preocupación e intentaba tranquilizarme.
M: ¡¿Qué te pasa?!
-: Nada, nada- decía yo, mientras intentaba recuperar mi respiración
M: Vamos, hija, cuéntame, eso no es “nada”, ¿qué pasó mientras no te encontrábamos?
Di un gran suspiro.
-: Cuando iba a verme con Nick unos tipos me metieron a una camioneta, me amarraron. Llegamos a una bodega y me aventaron a una esquina- mi voz se cortaba y algunas lágrimas salían- me drogaron…y creo que abuzaron de mí.- Rompí en llanto. Mi corazón estaba lastimado, desgarrado. Mi mamá me abrazaba y lloraba conmigo. Nadie imaginaba mi dolor, me sentía sucia, por dentro y por fuera. Sólo quería que la pesadilla terminara.
M: Sé que todo esto es muy fuerte y muy doloroso para ti, pero debemos realizarte estudios.
-: Lo último que quiero es que alguien más me toque.
M: Por favor…
-: No insistas, por ahora no. 
M: ¿Estás segura? No quisiera que algo malo te pasara.
-: Créeme: nada puede ser peor. Sólo abrázame y prométeme que no le dirás nada a papá.
M: Hija, yo no puedo prometer eso. Y te enojarás conmigo, pero te voy a hacer esos estudios. Vamos a ir a terapias para que te sea más fácil superar esto.
-: Pero mamá…
M: Nada de peros, vamos a ir y punto. Es más, mañana mismo mandaré a que te hagan esos estudios. Te amo y haré lo posible porque estés bien.
Ya no quise pelear con ella. Tenía razón.
Seguí llorando hasta quedarme inconsciente.


Nick Jonas y Tú - Cap. 15 "Qué cosas ¿no?"

++
No pegué el ojo en lo que quedaba de noche: estaba muy emocionada de volver a verlo, sólo nosotros dos, sin nadie que nos molestara y platicar con él de todo lo que nos había pasado en los últimos dos años.
Mi alarma sonó a las 10 am, pero ahora mi cuerpo me estaba cobrando la factura, así que tomé una ducha y después me recosté “5 minutos”, que se volvieron en 3 horas de sueño; aún tenía 1 hora y 45 minutos, ya que a la escuela hacía sólo 15.
Me llevé un largo rato buscando algo decente en mi clóset, pero desgraciadamente nunca había tenido la necesidad de lucirme frente a nadie… hasta hoy. Terminé usando unos jeans ajustados, una camisa blanca, un suéter negro y unos zapatos rojos: eso era lo mejor que tenía. De una caja, saqué una pequeña bolsa negra, en donde metí dinero, mi celular y unos audífonos.
Antes de irme, estaba terminando de recoger mi habitación cuando alguien tocaba a mi puerta.
P: Hija, ¿puedo pasar?
-: Claro- suspiré- pasa
Ambos nos sentamos a la orilla de la cama. No sabía que decir, aún seguía muy molesta con él.
P: Creo que te debo una disculpa.
-: En realidad, la que te pide perdón ahora soy yo: no debí decir que te odio, papá.
P: (con una pequeña sonrisa) no creí que fuera cierto, además comprendo que fue un impulso de tu parte, no fue correcto abofetearte.   
-: Me dolió mucho, y no hablo del dolor físico: jamás me habías golpeado.
P: Me siento muy mal, creo que me dolió más a ti que a mí.
-: Todo está bien, papá, no tienes de que preocuparte.
P: Quisiera compensarte, hija.
-: No creo que sea para tanto.
P: Yo quiero.
-: De acuerdo, sólo quiero una cosa.
P: Lo que sea.
-: Déjame seguir manteniendo contacto con Nick y que me dejes ir a verlo hoy, por favor.
P: No creo que sea buena idea…
-: Por favor, tú dijiste “cualquier cosa”.
P: No quiero que te vuelvan a lastimar, eres demasiado joven como para sufrir tanto, de nuevo.
-: Pero ahora soy más madura, sé que es lo que me conviene, ¿no confías en mí?
P: En ti sí, en él no.
-: Vamos, hazlo por mí, quiero ser feliz por un momento.
P:… No me convence mucho la idea, pero lo haré por ti.
-: ¡GRACIAS!- me lancé a sus brazos y le besé toda la cara.
P: De acuerdo, de acuerdo, mucho amor por el momento… pero te advierto una cosa: si te lastima una vez más, juro que no me voy a contener.
-: Está bien, prometo estar alerta.
P: De acuerdo, ve a ver a tu cantantucho.
-: ¡OYE! Más respeto.
P: Okey, okey, lo siento… ve a ver a Nick
-: Así me gusta… me voy papá, ¡te amo!
P: Y yo a ti, por favor cuídate, ¿quieres?
-: Te lo prometo.
Salí corriendo de mi habitación. Fui con a despedirme de mi mamá a la cocina y después me fui caminando hacia la escuela.
Llegué 5 minutos antes de la hora. Empecé a caminar en círculos por toda la calle, esperando a que bajara. Saqué los audífonos y los conecté a mi celular. Estaba muy distraída escuchando la música, cuando de pronto una mano con un pañuelo envuelto se colocó agresivamente sobre mi boca y nariz, haciendo que un olor raro y desconocido me hiciera perder la conciencia…

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Sólo faltaban 5 minutos para la hora. Tomé el elevador desde el séptimo piso y éste me dejó en la planta baja. Cuando iba saliendo del hotel, observé a una camioneta negra arrancando a toda velocidad; realmente, no le tomé mucha importancia, estaba demasiado emocionado por ver a (nombre) de nuevo.
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Había pasado una hora. Dos horas. Tres horas. Ella no llegaba. No tenía su teléfono, pero ella sí tenía el mío. Estaba dudando de si se le había pasado, ella no era así: me comenzaba a preocupar.
Subí corriendo a la habitación del hotel y encendí rápidamente la computadora. Abrí nuestra conversación y comencé a escribirle:
N: “¿Qué pasó contigo? ¿A caso lo olvidaste? Por favor responde, estoy muy preocupado.”
En cuando le di “enviar”, mis hermanos entraron.
J: ¿Tan rápido? Yo creí que estarías horas allí abajo.
N: Ella no estaba.
K: ¿Cómo que no estaba?
N: La esperé una hora y jamás llegó- era extraño no sonar molesto, más bien estaba algo triste y decepcionado.
K: ¿Y ya la llamaste? Probablemente nunca la conocí como tú, pero estoy seguro de que jamás te dejaría plantado.
J: Estoy de acuerdo con Kevin… ¿Y si le pasó algo?
K: ¡Calla!- entonces, me miró- Nick, ¿estás llorando?
N: (Suspiré) necesito estar solo, regreso en un momento.
Y salí de la habitación. Bajé a la recepción y me senté en un sofá que ahí se encontraba. Saqué el teléfono y lo observé durante un largo, largo rato.

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Desperté. Las luces estaban apagadas, no podía ver nada. Alguien entró con una linterna, apuntándome en la cara, cegándome por un momento.
?: Ya despertó la “Bella Durmiente”- dijo una persona desconocida, que llevaba un pasamontañas puesto.
Intenté gritar, pero tenía la boca tapada con cinta adhesiva. Comencé a forcejear, estaba amarrada de manos y pies, pero todo era inútil, las cuerdas estaban muy apretadas.  
?: Oye, oye, tranquila, si te comportas bien no te sucederá nada- mientras me decía esto, me quitó la cinta de la boca.   
-: ¡¿Qué es lo que quieren?!- estaba muy alterada.
?: No me hables así mocosa… Sólo queremos divertirnos, eso es todo.
-: Pero yo…
?: Shhhh…
Unas manos ajenas me tocaban, me acariciaban; sentía repulsión y rabia, pero no podía defenderme, estaba completamente inmóvil. Lloraba y lloraba, pero aquel hombre no se compadecía de mí. Al parecer le molestaba los ruidos que de mi boca salían, así que me volvió a poner aquél pañuelo, con el mismo olor que hizo que quedara inconsciente…

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Al parecer me quedé dormido en el sofá, y lo que me despertó fue el sonido impaciente del mí teléfono: una nueva llamada.
N: ¿Hola?- el número era desconocido, y tenía la esperanza de que fuera (nombre) la que llamaba.
M: Nick, soy Patricia, la mamá de (nombre)
N: Hola señora, ¿sucede algo?- tallé mis ojos y me senté derecho.
M: Quería saber si (nombre) se encontraba contigo, es muy tarde y no contesta su teléfono.
N: ¿Cómo que no contesta? Pues en realidad, ni siquiera llegó a nuestra cita, yo creí que se le había pasado o que su papá no la habría dejado venir.
M: No, su padre estuvo de acuerdo. Estamos realmente preocupados.
N: Iré a buscarla y si la encuentro o sé algo de ella prometo que le llamaré.
M: Muchas gracias, hijo, te lo agradezco.
N: No es nada, gracias por avisar.
Y colgamos. Entonces Joe había tenido razón (-: raaaaaro… N: Sí, bastante): a (nombre) le había sucedido algo, nadie sabía en donde estaba.
Subí rápidamente a la habitación. Kevin y Joe estaban ahí, en la mesa sentados, jugando “Dominó”.
K: ¿Qué sucede Romeo?- dijo sin perderle la vista a su juego.
J: ¿Ya sabes algo sobre tu Julieta?- completó de la misma forma.
N: ¡Déjense de bromas tontas y ayúdenme a buscarla!- grité desesperado
K: Tranquilo, ¿qué sucede?- a mi hermano se le salió su lado paternal y corrió a abrazarme
N: Nadie sabe en donde está, todos las están buscando.
J: Demonios, son esos momentos en los que no me gusta tener la razón.
KN: ¬_¬’
J: Dejen de mirarme así, vamos a buscarla.
Sin decir más, los tres salimos a la calle. Nuestra gente de seguridad también estaba ayudando, pero era demasiado tarde, por lo que casi no se veía nada. Para rematar, empezó a llover.
No me rendiría, encontraría a (nombre) a como dé lugar…

++
Volví a despertar. Ahora las luces estaban encendidas y pude observar que estaba en una gran bodega, muy sucia, con materiales oxidados y rotos  en el suelo de todo el lugar
Esta vez estaba un tanto adolorida del cuerpo. No me había dado cuenta, hasta que, con cierto dolor, logré sentarme bien; en mi entrepierna una mancha roja estaba dibujada: habían logrado su objetivo. La rabia me había invadido, no podía detener el llanto.
Pasaron algunos minutos antes de darme cuenta que había un pequeño pedazo de vidrio roto a unos metros de donde yo me encontraba; aquellos hombres estaban profundamente dormidos, por lo que aproveché y me arrastré hasta donde estaba el material: lo tomé con una mano y empecé a friccionarlo con la cuerda. Poco a poco ésta se iba rompiendo, pero en un momento, el vidrio se movió, cortando justo ha lado de mi vena izquierda, provocando que soltara un gemido de dolor, que hizo que aquellos hombres se movieran, pero, gracias a Dios no se despertaron.
Seguí cortando la cuerda hasta que mis manos lograron ser libres de nuevo. Me quité la cinta de la boca y desamarré las cuerdas que ataban a mis pies.
“Inteligentemente”, no me habían quitado la bolsa que llevaba, por lo que la abrí y ahí seguía mi teléfono y la cartera.
Tenía que pasar por donde ellos para poder salir de ahí, pues la puerta se encontraba a su lado. Quería gatear, pero no lo creía muy seguro por todo lo que había en el suelo, así que decidí caminar con suma cautela. Por el corte que yo misma me había hecho, estaba dejando un rastro de sangre, además me dolía muchísimo.
Estaba a punto de llegar a la puerta, pero no veía el camino, sólo los miraba a ellos, para evitar que se dieran cuenta que  trataba de escapar.
Un pedazo grande de madera me hizo una mala jugada y tropecé, cayendo justo ha lado de ellos, por lo que se despertaron y se dieron cuenta de lo que hacía. Por inercia, salí corriendo, pero al momento de abrir la puerta el suéter se atoro con un alambre, y al intentar jalarlo el alambre rosó más la herida, haciendo que ésta se abriera más, llegando hasta mi vena. La sangre empezó a fluir rápidamente.
Cuando logré desatorar el suéter, corrí lo más rápido que pude, pero la lluvia me  nublaba la vista. Escuchaba como los hombres venían detrás de mí, por lo que se me ocurrió esconderme atrás de una jardinera. Cuando estuve segura de que me habían pasado y que no volverían, salí de mi escondite y comencé a caminar. Poco a poco me iba debilitando, me estaba desangrando y no tenía la suficiente fuerza como para apretar la herida, por lo que mi cuerpo se rendía y terminé tirándome al suelo por voluntad propia y esperar, sin más remedio, a que alguien se apiadara de mí. Sin darme cuenta, perdí la conciencia. 

++ Cada vez llovía con mayor intensidad, no podía ver. Caminaba por la acera hasta que tropecé con algo… o alguien. ¡¡ERA (nombre)!! Estaba inconsciente.
N: ¡¡Gracias Dios!!
Comencé a “tocarla”, levantaba sus brazos y piernas, hasta que vi una extraña mancha en la mano izquierda: era sangre que fluía con rapidez de una vena abierta. Me quité el cinturón y rápidamente le hice un torniquete en la muñeca. Busqué en mi pantalón y saqué mi celular para marcar a una ambulancia.
Ésta llegó a los pocos minutos y me llevaron, junto con ella, al hospital más cercano. Mientras íbamos hacia allá les avisé a mis hermanos.
La observaba y se veía pálida, con los labios morados, incluso  hasta más delgada.
Llegamos al hospital y la metieron a la sala de cirugías.
Una enfermera me ofreció una toalla para evitar que me enfermara, pero fue demasiado tarde, ya que comenzaba a sentir picazón en la garganta.
Llamé a los papás de (nombre), para que supieran que la había encontrado y en el lugar en donde nos encontrábamos. Llegaron casi al instante al igual que mis hermanos y mis papás.
En la sala de espera nos encontrábamos. No me di cuenta el momento en el que me quedé dormido, tal vez fue por la baja de azúcar que me dio, por el dolor de garganta o simplemente por el cansancio. El doctor fue el que me despertó.
Dr: ¿Familiares de (nombre completo XD)?
P: Soy su papá.
Dr: Le informo que la paciente está fuera de peligro- todos suspiramos, con mucho alivio- fue una operación muy sencilla, ya está en su habitación.
M: ¿Podemos pasar a verla?
Dr: Sí, sólo unos minutos, debe descansar, está muy débil. Si todo  marcha bien, quizás mañana la demos de alta.
TODOS: Muchas gracias doctor- dijimos todos al unísono
Creo que nunca había sentido tanta tranquilidad en mi vida.
Parecía que íbamos en una peregrinación, todos formados, casi en estaturas, entrando a la habitación de (nombre). Estaba despierta, se le veía cansada pero con más color en el rostro
M: ¿Cómo te sientes, hija?
-: Mejor, supongo, estoy algo cansada y adolorida- hablaba con lentitud y con la voz entrecortada.
M: Me quedaré contigo esta noche- dijo su madre, mientras se sentaba en la silla que estaba a un lado de la cama de (nombre) y le tomaba la mano.
-: Gracias, mamá.
Se hizo un silencio.
K1: Chicos, creo que es momento de irnos. Mañana podremos venir a recoger a (nombre)… ¿podemos?- dirigiéndose al papá de (nombre)
Mariano dio un gran suspiro y asintió con una leve sonrisa.
K1: Gracias- y se dieron un apretón de manos.
Comenzamos a salir de la habitación pero la voz de (nombre) nos detuvo.
-: Esperen, ¿puedo hablar con Nick un segundo… solos?
De.: Claro, vamos todos para afuera- y todos salieron a la sala de espera…o es creí.
Me acerqué a ella. Me senté en la silla en donde su madre estaba momentos antes y tomé su mano.
N: Habla, mujer- dije, mientras le sonreía
Pude jurar que se sonrojó.
-: Gracias
N: ¿Por qué lo dices?
-: Si no fuese por ti, en este momento estaría muerta- dijo agachando la cabeza
N: Hey, no digas eso- le tomé la barbilla e hice que me viera a los ojos- no me agradezcas a mí, hice lo que tenía que hacer. El destino quiso que te encontrara y así fue.
-: Aún así, no era tu obligación- la comenzaba a ver feo- lo que quiero decir es: no cualquiera lo habría hecho y estaré infinitamente agradecida por ello.
No pude aguantarme las ganas de abrazarla.
-: Te quiero…muchísimo
N: Te quiero muchísimo más

Escuché su risa

lunes, 19 de enero de 2015

Hola Jonatic's!!!!! Quisiera pedirles una enorme disculpa, tiene muchísimo tiempo que no les publico un capítulo.
Prometo que pronto tendrán más. Las compensaré :)