++Tuve
que ir a la escuela. Malditos exámenes.
Mis
ojos estaban rojos y muy hinchados; gran parte de la noche, la pasé
llorando, y sólo dormí alrededor de una hora.
Caminaba
por el pasillo, y para mi mala suerte, Melanie se encontraba ahí,
hablando con, lo que parecía, mi ex amiga
Me.:
Pero que mal te vez- dijo mientras se me acercaba.
-:
Gracias- dije con frialdad- no necesito de tus afirmaciones.
Me.:
¿Qué quieres que te diga?, no te voy a mentir
-:
Como ya te dije, no necesito de tus afirmaciones, se exactamente lo
que me pasa.
Me.:
¿Y ni siquiera me vas a contar?
La
fulminé con la mirada.
Dio
media vuelta, y antes de que se alejara, me armé de valor y le
respondí:
-:
Nick se
fue…
Se
detuvo, bruscamente y se volvió hacia mí:
Me.:
¿Cómo que Nick
se fue?
-:
No te daré detalles, sólo que se fue y que no va a regresar...
Tocan
el timbre: era hora de iniciar las clases.
La
clase era normal… normalmente aburrida, como siempre. El maestro
de música interrumpió una explicación de química (N:
¿Le estabas poniendo atención a la explicación?... -: ¿Qué
querías?, sin novio, deprimida y con una idiota robadora de
atención; era lo único que me quedaba...). Venía muy sonriente,
parecía que nada lo pondría de mal humor:
Ma.:
CHICOS…el profesor les va a dar una noticia…- dijo dirigiéndose
a nosotros- por favor, adelante- le dijo al maestro
Mo.:
Buenos días chicos
TODOS:
¡BUENOS DÍAS!
Mo.:
No les voy a quitar mucho tiempo… el motivo de mi visita es para
informarles que la canción que su compañera (nombre) escribió, fue
la ganadora de las que fueron enviadas de todas las escuelas de L.A.
¡DEMONIOS!
El motivo perfecto para ser el centro de atención…
Mo.:
Así que quiero que le den un muy fuerte aplauso…
Todos
comenzaron a aplaudir; algunos de forma sincera, otros burlándose y
otros ni siquiera aplaudían. De lo único que me sentía orgullosa
es que le había ganado a las canciones que Nick
había
escrito. Pero algo no me cuadraba: ¿Cómo era posible que yo hubiera
ganado un concurso en el que participó un escritor casi
profesional?... Aquí había gato encerrado
Mo.:
Muchas felicidades (nombre)… y ahí no acaba todo: tendrás la
oportunidad de grabar tú canción en una disquera como toda una
profesional
¿Qué
podía decir? Le dediqué una sonrisa forzada al maestro…
Mo.:
De nuevo felicidades… para los chicos del coro: hoy no habrá
ensayo en el descanso ni en la tarde. Buen día.
EN
EL DESCANSO…
Estaba
sentada en un rincón, rodeando mis piernas con los brazos, y con la
cara escondida entre las rodillas, imaginando que es lo que él
estaría haciendo: mirando, pensando, oyendo, sintiendo, cantando…
Una voz interrumpió todos mis pensamientos:
F:
Hola…
Alcé
la cara, confundida.
F:
¿Puedo sentarme contigo?
-:
Claro, eso creo…
Estando
a lado mío, comenzó a hablar.
F:
Antes que nada, felicidades por lo de tu canción, te lo mereces
-:
Por favor, no me lo recuerdes…eso sólo hace que me acuerde más de
él
F:
¿Es cierto que se fue?
-:
(suspiro) Sí…- al recordar la imagen del camión alejándose, tuve
ganas de llorar. Alguna que otra lágrima se me escapó, y a Freddy
no pareció importarle que yo me pusiera sentimental.
F:
Vamos, tienes que ser fuerte…
-:
Eso trato, pero es muy, muy difícil- tuve dificultad de decir la
última palabra, ya que no pude contenerme más y rompí en llanto
De
nuevo, escondí mi rostro entre las rodillas, tratando de que Freddy
no me viera, pero fue imposible evitarlo.
F:
Tranquila- dijo mientras me palmeaba lentamente la espalda- todo
saldrá bien.
Suspiré
profundamente, y de nuevo, alcé la cara.
F:
Toma- me ofreció un pedazo de papel
-:
Gracias.
F:
Quiero cambiar de tema…- asentí- te quiero ofrecer una disculpa,
por todo lo que te eh hecho, tanto como lo de hace unos días, como
lo de hace 9 años… no estuvo bien lo que te hice…- dijo
agachando la mirada
Lo
tomé de la barbilla y mirándolo le dije:
-:
Tranquilo, no hay rencores.
F:
¿Enserio?
-:
Si… ahora que sé los motivos, te entiendo.
F:
Gracias.
-:
Esta bien… no hay de qué.
F:
Entonces…
-:
¿Qué?...
F:
¿Amigos?...
-:
(suspiro) amigos…
A
partir de ese momento, Freddy se volvió mi mejor amigo, y se podría
decir que también mi mejor “amiga”, pero claro que le costó
trabajo ganarse mi entera confianza, ya que, al principio, no sabía
si hablaba enserio ó sólo estaba jugando con mi mente, hasta que me
demostró lo contrario.
Le
juré que nunca nadie sabría su “secreto”, y que siempre podría
confiar en mí.
Iba
a mi casa y viceversa, platicábamos, cantábamos, cosa que él no
hacía muy bien, nos aconsejábamos, reíamos y jugábamos… era el
hermano, ó hermana, que nunca tuve.
De
verdad, lo quería muchísimo…
Mi
mejor amigo…